31.8.05

El ladrón de musas III

- ¿Quieres tocar el cielo cariño?
Una voz en mi cabeza sonaba mientras la muchacha abría y cerraba la boca a su antojo, no había sincronización alguna entre las palabras y los gestos de la joven.
- ¿Alguna vez has bailado desnudo en el Infierno?
Me acerqué lentamente hacia ella, no quería asustarla...la voz seguía hablándome.
- Haz solamente lo que quieras hacer, no lo que quieran que hagas, asi que si tienes que hacerlo hazlo ahora mismo cabronazo.
Me sorprendió la dulzura que desprendían sus labios; la voz imaginaria también era suave y delicada, como si se fuera a quebrar en cualquier momento...
Fui a tocar su pelo...y me oriné encima.

Continuará...

29.8.05

El ladrón de musas II

Volví a mirarla mientras degustaba un whisky escocés que el camarero me había servido con la coletilla "es lo mejor que tengo señor Martinson". Shaffintwer siempre me convencía con esa frase pidiera lo que pidiera.
- ¡Una cerveza Ruffus!
- Tenga, es lo mejor que tengo señor Martinson.
Siempre. Ruffus Shaffintwer era un buen hombre, sin lugar a dudas marcado por algún trauma infantil, su rostro no podía ocultarlo. Era un joven austriaco que había venido hace dos años en busca de algo de fortuna, por supuesto su sueño se esfumó y terminó malviviendo en aquella taberna.
Mientras pensaba en la infancia de Ruffus me volví otra vez hacia ella. No estaba, la bella dama había desaparecido, giré la cabeza a un lado, al otro, nada...
- Sic...
Resignado emprendí mi larga huída al retrete pagando antes la bebida al muchacho e instándole a que se quedara con el cambio, le haría falta.
Abrí despacio la puerta y...

(Continuará...)

25.8.05

El ladrón de Musas I

La conocí en una taberna berlinesa una fría noche de Octubre. La barra estaba inundada de jarras medio llenas o medio vacías y un apestoso olor ascendía hacía mi cabeza como si se tratara del ciclo de la evaporación.
- ¿Puedo ayudarte en algo?
En seguida comprendí que aquella pregunta sobraba, nunca tendría respuesta, estaba mal planteada antes de pensarla, antes incluso de haber nacido.
La muchacha estaba descalza, cubría su cuerpo un ligero vestido de seda...Unos ojos grandes, expectantes como los de un recién nacido y una boca manchada de carmín barato que se abría y se cerraba sin emitir sonido alguno.
No había sido un buen día, mi compañera se había hartado y cogió el primer tren hacia Francia, nunca supe más de ella, seguramente comenzó a trabajar en algún prostíbulo cantando alabanzas al oído de algún pecador...alabanzas o algo de Edith Piaf.

(Continuará...)

1.8.05

Yo Puta

Yo Puta, tú Puta, él Puta, ella Puta...Todos Putas, SÍ, y además en mayúsculas: PUTAS.
Nosotros, acostumbrados a prostituir todo lo prostituible y lo que no es también. Vendamos nuestras mentes, canjeémoslas por vales de descuentos en centros de estética. Nosotros, capaces de vender a nuestros hijos a un traficante de colchones de cuero. Nosotros, los únicos responsables del genocidio animal, perros-lobo a disposición de cualquiera y margaritas para todos, la alergía esta globalizada. Nosotros que caímos en la trampa de Internet, antes lo hícimos en la del teléfono y mucho antes en la del fuego. Nosotros que guardamos los restos de nuestro cuerpo cadáver como si eso nos fuera a devolver al mundo.
Nosotros que vendimos el alma a una imágen que ni siquiera podemos tocar.
Nosotros...
Yo...