Te lo dije, no estabas hecho para ese trabajo. Desde que naciste tu sino estaba marcado…cuatro extremas unciones tuvimos que aplicarte. Ahí es nada.
Para colmo de males esos dichosos viajes por Europa. Mala empresa Jack, mala empresa…
Suena mal decírtelo pero peor sería estarme callado, naciste para morir, para estar a seis pies bajo tierra y no me lo tengas en cuenta cuando partas pero…te lo advertí. Pocas veces mi tono es tan serio como lo es en estos momentos…Cuarto piso y mi mirada en tu cabeza. ¡Qué bello día amanece en Dallas!
20.5.08
9.5.08
De altos vuelos y bajas huídas.
Cogí el primer tren con dirección a Madrid. Vagón 4, asiento 2-B. Sin compañía y con el paisaje cambiando en mi ventana. No mía, del tren.
En unas horas di con mis huesos en Barajas, facturé y tomé el avión hacia Berlín, una vez allí estaría esperándome la señorita “ponga el apellido alemán que le venga a la cabeza” que me ayudaría a encontrar mi hotel, quizás uno de tres estrellas, quizás su propio piso.
Al llegar a Alemania la lluvia me recibió con entusiasmo, fervor diría yo. La señorita “ponga el apellido alemán que le venga a la cabeza” finalmente no vino, mandó a su secretario (gordo, calvo y seguramente cabrón) a recogerme y santas pascuas.
El hotel en sí no estaba mal: cama, mesilla y televisión, el baño era comunal.
Encendí la televisión, porno.
Me masturbé con ansiedad pensando en la señorita “ponga el apellido alemán que le venga a la cabeza” hasta que mi ser cayó extasiado en la moqueta. Acto seguido tiré la televisión por la ventana.
Es lo único que recuerdo de aquel viaje.
En unas horas di con mis huesos en Barajas, facturé y tomé el avión hacia Berlín, una vez allí estaría esperándome la señorita “ponga el apellido alemán que le venga a la cabeza” que me ayudaría a encontrar mi hotel, quizás uno de tres estrellas, quizás su propio piso.
Al llegar a Alemania la lluvia me recibió con entusiasmo, fervor diría yo. La señorita “ponga el apellido alemán que le venga a la cabeza” finalmente no vino, mandó a su secretario (gordo, calvo y seguramente cabrón) a recogerme y santas pascuas.
El hotel en sí no estaba mal: cama, mesilla y televisión, el baño era comunal.
Encendí la televisión, porno.
Me masturbé con ansiedad pensando en la señorita “ponga el apellido alemán que le venga a la cabeza” hasta que mi ser cayó extasiado en la moqueta. Acto seguido tiré la televisión por la ventana.
Es lo único que recuerdo de aquel viaje.
7.5.08
Yo también soy creyente
- Y el mundo estallará en mil pedazos de jazmín...y se elevará la figura del todopoderoso que con su dedo aniquilador constituirá un paraíso de hiedras y miel - predicaba el predicador - Oremos pues hermanos, en busca de la luz que nos pondrá en el sitio de los justos, de la belleza y la verdad.
Realmente lo creía.
- Y cuando las llamas se levanten, se alcen con ira sobre la humanidad, nosotros tocados por el divino triángulo apagaremos el fuego purificador y arrastraremos los cadáveres al mar del olvido.
Dió un paso al frente, dos...y un tercero.
- Hijo mío, dime ¿qué opinas de todo esto?
El jóven espectador atónito ante la pregunta se mostró dubitativo.
- Vamos hijo, es fácil...¿crees o no crees?
Una respuesta...
- Sí, por supuesto que creo...
Y ante el regocijo del predicador y la admiración de la plebe...
- Creo en el amor.
Realmente lo creía.
- Y cuando las llamas se levanten, se alcen con ira sobre la humanidad, nosotros tocados por el divino triángulo apagaremos el fuego purificador y arrastraremos los cadáveres al mar del olvido.
Dió un paso al frente, dos...y un tercero.
- Hijo mío, dime ¿qué opinas de todo esto?
El jóven espectador atónito ante la pregunta se mostró dubitativo.
- Vamos hijo, es fácil...¿crees o no crees?
Una respuesta...
- Sí, por supuesto que creo...
Y ante el regocijo del predicador y la admiración de la plebe...
- Creo en el amor.
5.5.08
La vuelta
Se giró, con ese gesto atormentado que le acompañaba los últimos meses.
- Vale, admitamoslo, ambos nos equivocábamos.
Dicen que el primer paso es reconocer la derrota, el segundo es hacer que sea menos dolorosa para ambos bandos, el tercero suele ser un abrazo o un estrechamiento de manos. Esta vez no.
Esta vez el suceso tuvo trágico final, nunca fueron fáciles los tratados de paz. El vencido no perdona, el vencedor tampoco y la frontera también discrepa.
- Quizás...
- Vale, admitamoslo, ambos nos equivocábamos.
Dicen que el primer paso es reconocer la derrota, el segundo es hacer que sea menos dolorosa para ambos bandos, el tercero suele ser un abrazo o un estrechamiento de manos. Esta vez no.
Esta vez el suceso tuvo trágico final, nunca fueron fáciles los tratados de paz. El vencido no perdona, el vencedor tampoco y la frontera también discrepa.
- Quizás...
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