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8.6.10

Los chicos del barrio VI

Y se convirtió en un perro. Pero no de esos que son graciosos y que cuando están recién duchaditos se sacuden ante el público que ríe. No. Se convirtió en un bull-dog, ladrando blasfemias, insultos e incoerencias a sus dueños-padres. Y no sabemos cómo ni cuando fue dicha transformación, casi de la noche a la mañana. De un niño más bien jovial, feo, pero atento, paso a ser una bestia parda, una fiera incontrolada que echa pestes contra su abogado (¿abogado a tan pronta edad? Sí), contra el Kiko, contra el Yoni y contra cualquier camello del barrio que le deba pasta. También atentaba contra sus iguales aunquealgunos de ellos le admiraran, cosas del barrio. El "deforme", el hijo sin padre conocido tiene brillo en sus ojos cada vez que conversa con nuestro Bull-Dog particular sobre multas, drogas o hijos de puta varios. Se convirtió en un perro sin collar, sin adiestrar, lleno de rabia incontrolada. Y su hermano mayor no es el indicado para ayudarle...es un perro perdido.

2.3.10

Cuentos de Nadie - La Soledad del Caracol


Érase una vez un caracol que creía que no necesitaba a nadie para vivir. Había oído que los caracoles eran hermafroditas y que con todo lo puesto se bastaban para ir de un lado a otro babeando por los demás para luego encerrarse dentro de su coraza masturbándose con sus dos sexos. Un día el caracol descubrió como el agua de la lluvia formaba un gran arco iris, ese día el caracol se enamoró de la vida y decidió que era el momento de expandir su prole. Se encerró en su oscuro caparazón y comenzo a fluir sin resultado alguno. La gran mentira había sido descubierta con el correspondiente dolor, metafóricamente su salida de la caverna le hizo ver la luz, necesitaba a más caracoles para subsistir y no terminar en la cazuela junto a chorizos y salsa de tomate sin que ningún otro caracol cayera apenado por su suerte. El caracol cambió, se arregló un poco, alzó sus ojos e intentó no soltar más moco del necesario. Aquel día el caracol encontró a otro caracol y ambos se pusieron de acuerdo para tener caracoles juntos, cada uno por su cuenta eso sí. Al siguiente día de lluvia el caracol volvió a sentirse en soledad, por un momento se había sentido querido pero ahora renegaban de él hasta sus hijos. Sin apenas dejar huella se retiró hacia la playa encerrándose en sí mismo. Se había convertido en un desengañado más de la vida.

8.2.10

Cuentos de Nadie - Típico muchacho.


El muchacho menea su cuello de pitón mientras anda por las calles del casco antiguo. Cada paso suena entre chapoteo y bofetada y su respiración, entrecortada, le recuerda que aún sigue en este mundo. Piensa en la suerte que tienen los vecinos del inframundo de Domingo a Jueves, en sus horas de sueño, relajación y nula sinceridad. Se atusa los rizos de la cabeza esbozando una mueca de preocupación. En ese mismo instante una paloma blanca se empotra contra la calzada provocando un estallido de vísceras y sangre. Mal presagio.
El muchacho encoge su cuerpo para alcanzar la única pluma impoluta, blanca, pura y suave como una nube. La guarda en su bolsillo y sigue caminando. Es de los típicos cuyos ojos únicamente pueden ver lo bello.

23.1.09

Cuentos de Nadie - Blues

“Caen las hojas, el sauce llora en su Otoño interior.”
Y vuelve a bufar en su vieja harmónica cuya afinación había pasado misteriosamente de un Do a un irrisorio La. Nunca había comprado botas de cowboy, ni tan siquiera había usado tirantes, no le hacía falta, tenía alma de negro pese a tener nórdica mirada.
Blues, un paso, dos pasos y vuelta a empezar.

“Llega cansado el tiempo, oh nena, llega cansado mi amor”
Acurrucado en una esquina, con pose de mendigo, con ropas de mendigo y con olor a mendigo. Su voz aguda, nasal, estridente pero afinada, hermosa, verdadera. Hablaba lo que cantaba, como si Dylan fuera en realidad profesor de aeronáutica, no engañaba con gorgoritos, falsetes y otros adornos. Era jodidamente real.

“Y ves cómo el viento te trae de vuelta a mi, nena”
Ya podía ser la segunda personalidad de un ejecutivo que da el paso decisivo en la ventana del Empire State que él te convencería de que merece la pena vivir. Real, muy real, quizás demasiado real.

“Y recurro a tu experiencia para comprender…”
Vuelta a la harmónica, vuelta a su realidad.
El condenado repetía el mismo ritual desde hacía décadas, veinte horas en la misma sujetando el edificio que adornaba el corte de la manzana. Cuatro horas sin saber quién era, y preguntándonos cuál es su libertad y cual su esclavitud. Cuando la rutina es bella, ¿quién desea acostarse con el caos?

“Para comprender que en este mundo sólo seré yo…”
Solamente será él.

6.8.08

Ey, tú...

- Olvidaste las cenizas del viejo ¿eh?
(Asiente)
- No pasa nada, él nunca te quiso. Eras un estorbo, una maldita mosca.
(Cabizbajo)
- Ahora vuelve al motel y coge la dichosa urna, ya sabes lo que tienes que hacer.
(Asiente)

La estética del comic le era familiar, miles de bocadillos y onomatopeyas coloreadas sin salirse de la línea. Arrancó el carro y puso rumbo al arrabal de la ciudad.

(Toc, toc)
- ¿Hay alguien?
(Ruido en la habitación)
- Disculpe creo que he olvidado algo.
(Respiración...quizás alguien está fumando)

Como si de una videocámara se tratara pulsó el botón FF y todo fue deprisa hasta que se topó con el periódico del día anterior.

15.7.08

Adiós...el último adiós...

Hallelujah...en la voz de Jeff Buckley...mi adorado Jeff...
Digo adiós y me marcho y mi cuerpo se marchita, poco a poco.
Día a día.
Doy la vuelta y alzo el vuelo cuando las palabras son sólo recuerdo.
Viviendo muerto, muriendo vivo, pero recuerdo al fin y al cabo.
Retumba, estremece la melodía y calla el fervor.
Un aplauso, otro y un último.
Colores, risas, brindis.
Un poco de llanto, melancólico con sonrisa y ojos de orgullo.
Son sólo pocos momentos, pero la vida al fin y al cabo es larga.
Digo adiós y me marcho, parto de aquí y quién sabe si volveré.

14.7.08

La cajita de música

¿Dónde guardaste la cajita de música?
La rompí, mi único deseo era destruirla, acabar con aquella dichosa melodía que acompañó mis noches de lujuria y mis días de insomnio. Era inevitable, tenía que acabar así y el destino quiso que fuera yo el ejecutor y aquella vieja caja de latón la víctima.
No obstante en estos momentos siento el vacío, su perdida creo que significa algo más, de vez en cuando me sorprendo tarareando la música que emanaba del cubo.
Decía algo así...

9.7.08

Los chicos del barrio V

Aquel día el Instituto amanecía con un fuerte olor a combustible, en esa época llamábamos a todo tipo de combustible gasolina, en los videojuegos ponía OIL.
Los "vascos" eran los hijos del conserje y no podían decirnos que había pasado exactamente. Pronto el rumor se extendió, varias radios, varias televisiones, mucho periodista suelto y poca información. El Instituto había sufrido un intento de atentado, y digo intento porque los aprendices de terroristas erraron y en lugar de gasolina utilizaron otro combustible que no prendió, curioso.
¿Quién querría incendiar el Instituto?
Se descubrió a los pocos días, el "cornudo", su siniestra novia y su hermana. El "cornudo" no nos caía bien, pero de ahí a ser el enemigo público número uno...su novia tenía morbo, mirada intrigante e inteligente y un buen cuerpo, su hermana era una simple cría.
No supe nada más de ellos, tampoco tenía relación pero fue genial el decir que mi instituto había estado a punto de ser incendiado.

7.7.08

Los chicos del barrio IV

- Ahora, bésame los pies.
- No…
- ¿Cómo? He dicho que me beses los pies.


Sólo había entrado a orinar y el adolescente Diego se encontró con tal panorama. Ya de por sí era raro que el baño estuviera abierto al público, desde que podía recordar había estado cerrado sobre todo después del incidente con el “Trompetista” que en medio de un examen de inglés había sufrido un ataque de diarrea, el “Trompetista” avergonzado trató de ocultar el terrible suceso pero el olor, maldito traidor, le apuntó con el dedo inquisidor y huyó aterrorizado al entonces abierto baño. No se sabe cómo pero al día siguiente el baño amanecía con sus paredes llenas de pinturas en tonos marrones que ni el mismo Dalí se hubiera atrevido a adornar. Por supuesto el baño se cerró entonces.

- Venga o te tendré que meter un par de hostias.

Nunca había visto al “Andaluz” tan cabreado y lo único que quería el adolescente Diego era apaciguar la presión de su vejiga, era ahora o nunca. Finalmente hubo beso.

- Y ahora besa el pie del Cholo.

El adolescente Diego tuvo que aceptar era eso o sufrir una suerte parecida a la del “trompetista”. Puso el pie en alto para que seguidamente fuera besado por un humillado “Fachita”, el que ese curso había sufrido los ataques de medio Instituto. Ya entonces existía el bullying, pero entonces no había móviles con cámara.

Yo, para que no me juzguen solamente era un chico que se estaba meando encima.

2.7.08

Los chicos del barrio III

Era bastante singular, jugaba a la pelota mejor que nosotros, los futuros pecadores. Eructaba también más y mejor; escupía lejos, lejísimos y pegaba, pegaba duro.
Era el prototipo de pene hasta que un día dos formas abultadas nos dijeron lo contrario, en el fondo nos empezaban a causar sensación: "a la machote le han salido las tetas".
La mirada del niño también había envejecido pero se mantenía juguetona y curiosa, muy curiosa. Aquel día los cantos de las sirenas madres sedujeron temprano a los hijos llevándoles engatusados a sus casas por el olor de tortilla de patatas, salchichas y otros alimentos.
El niño viejo la agarró del brazo, quédate, y tras un forcejeo suave y unos pausados puñetazos la machote aceptó. Cruce de besos, de proposiciones y un pene juvenil duro como el diamante. El suave tacto de sus formas, el aliento del deseo precario.
Fue de las últimas veces que pude hablar con la machote, la siguiente vez fue un tórrido encuentro en el ascensor, la última hace un año de la mano de su hijo.

1.7.08

Los chicos del barrio II

Caminábamos despacio, rodeando el nuevo pabellón y decíamos: "Mamá esta tarde hemos recordado viejos tiempos". Viejos tiempos, con doce años...
El "rubio" apuntaba cierto amaneramiento que finalmente no salió a la luz, el "orejón" simplemente se quedó en esa pequeña estatura y a día de hoy no se si come carne o pescado, la "machota" cría a su hijo de ocho años, ella solamente tiene veintitrés...
Caminábamos despacio, reitero, muy despacio, viendo la vida pasar, sin pensar en el futuro, en los labios que besaríamos, en los pechos en los que descansaríamos. Aquella es la última tarde que recuerdo rodeado de los chicos del barrio, ese día nos volvimos ancianos y las palabras y los juegos se escaparon lejos dejando única y exclusivamente un grato recuerdo.

25.6.08

Los chicos del barrio I

Aquel verano la moda eran las capas rojas y es que Christopher Reeve ponía fín a su andadura como hombre de acero y decidía abandonar al personaje, el boom fue inmediato y todos corríamos a pedir a papá y a mamá la compra del maldito disfraz.
El joven Diego enamorado de aquellas letras azules que daban paso a las aventuras del superhéroe iba contento, emocionado y ansioso apretando la mano de su madre, perdiéndose por las calles de la entonces gris ciudad.
La sorpresa vino cuando el traje excedía del precio calculado.
- No te preocupes la yaya lo hará.
Inepta, pensó el niño Diego, ¿cómo va a poder hacer la abuela un traje de superman?
El berrinche fue mitológico pero finalmente la yaya cumplió su palabra y el niño Diego fue superhombre al menos durante aquel verano de 1987.
La fiebre continúo varios años, las consecuencias varias. En el edificio rojizo, más concretamente en el sexto piso, se tuvieron que poner rejas en las ventanas. El "egipcio" amenazaba a sus padres con saltar por la ventana sin miedo al aterrizaje, por A o por B aseguraba que volaría.
Cuánto daño nos hicieron aquellas películas.

La visión

Parpadeo.
Una y otra vez.
Y al final decido cerrar el círculo vicioso, para que negarlo, me estaba matando.
Soñé que soñaba que aquella sombra no era la mía y desde una óptica llena de pesimismo y adornada con un poco de atención a mi persona decidí que lo mejor era deshacerse de ella. Correr, huir, saltar hasta que se retorciera de dolor.
No fue un error de conciencia, ni un acto de renuncia, solamente fue eso, nada.

Con calma reflexiono y doy con la solución que no es otra que adornar mi nuevo sofá Made in China con la forma de mi trasero.

20.5.08

Un buen día para morir.

Te lo dije, no estabas hecho para ese trabajo. Desde que naciste tu sino estaba marcado…cuatro extremas unciones tuvimos que aplicarte. Ahí es nada.
Para colmo de males esos dichosos viajes por Europa. Mala empresa Jack, mala empresa…
Suena mal decírtelo pero peor sería estarme callado, naciste para morir, para estar a seis pies bajo tierra y no me lo tengas en cuenta cuando partas pero…te lo advertí. Pocas veces mi tono es tan serio como lo es en estos momentos…Cuarto piso y mi mirada en tu cabeza. ¡Qué bello día amanece en Dallas!

9.5.08

De altos vuelos y bajas huídas.

Cogí el primer tren con dirección a Madrid. Vagón 4, asiento 2-B. Sin compañía y con el paisaje cambiando en mi ventana. No mía, del tren.
En unas horas di con mis huesos en Barajas, facturé y tomé el avión hacia Berlín, una vez allí estaría esperándome la señorita “ponga el apellido alemán que le venga a la cabeza” que me ayudaría a encontrar mi hotel, quizás uno de tres estrellas, quizás su propio piso.
Al llegar a Alemania la lluvia me recibió con entusiasmo, fervor diría yo. La señorita “ponga el apellido alemán que le venga a la cabeza” finalmente no vino, mandó a su secretario (gordo, calvo y seguramente cabrón) a recogerme y santas pascuas.
El hotel en sí no estaba mal: cama, mesilla y televisión, el baño era comunal.
Encendí la televisión, porno.
Me masturbé con ansiedad pensando en la señorita “ponga el apellido alemán que le venga a la cabeza” hasta que mi ser cayó extasiado en la moqueta. Acto seguido tiré la televisión por la ventana.
Es lo único que recuerdo de aquel viaje.

7.5.08

Yo también soy creyente

- Y el mundo estallará en mil pedazos de jazmín...y se elevará la figura del todopoderoso que con su dedo aniquilador constituirá un paraíso de hiedras y miel - predicaba el predicador - Oremos pues hermanos, en busca de la luz que nos pondrá en el sitio de los justos, de la belleza y la verdad.

Realmente lo creía.

- Y cuando las llamas se levanten, se alcen con ira sobre la humanidad, nosotros tocados por el divino triángulo apagaremos el fuego purificador y arrastraremos los cadáveres al mar del olvido.

Dió un paso al frente, dos...y un tercero.

- Hijo mío, dime ¿qué opinas de todo esto?

El jóven espectador atónito ante la pregunta se mostró dubitativo.

- Vamos hijo, es fácil...¿crees o no crees?

Una respuesta...

- Sí, por supuesto que creo...

Y ante el regocijo del predicador y la admiración de la plebe...

- Creo en el amor.

5.5.08

La vuelta

Se giró, con ese gesto atormentado que le acompañaba los últimos meses.

- Vale, admitamoslo, ambos nos equivocábamos.

Dicen que el primer paso es reconocer la derrota, el segundo es hacer que sea menos dolorosa para ambos bandos, el tercero suele ser un abrazo o un estrechamiento de manos. Esta vez no.
Esta vez el suceso tuvo trágico final, nunca fueron fáciles los tratados de paz. El vencido no perdona, el vencedor tampoco y la frontera también discrepa.

- Quizás...

30.1.07

Pornografía

Asesinó a su mujer y luego se intentó suicidar.
No me cambio por el tipo. Esta mañana ávido de información barata devoré un par de periódicos mientras engullía aquel sabroso pastel de cerezas. No hay nada mejor que un buen desayuno plagado de palabras que te hagan ver el lado bueno de la vida pues yo nunca apareceré en un periódico, soy demasiado vulgar. Por lo que se ve aquella pareja de inmigrantes no debían de llevarse muy bien entre las sábanas, y eso que a su edad deberían estar dándole a todas horas pero parece ser que no es así. Falta amor en el mundo.
El tipo, cuyo rostro pude apreciar bien en la foto que cubría la mitad de una página (y creanme, el periódico es de difícil transporte), parecía sacado de la típica película de favelas de Brasil (si, la de aquellos niños plagados de armamento), cara marcada por cicatrices, piel oscura y odio en la mirada. Ella no lo sé, los malditos fotógrafos siempre te dejan a medias mostrando solamente las pantorrillas inundadas en un charco de sangre, y para colmo en blanco y negro...¿dónde está la belleza del color carmín?
El texto, nada a resaltar, lo de siempre: la maté porque era mía. Insensateces.
Además el tipo se intentó suicidar, ¡ojo!, lo intentó y hay que tener mala suerte para que el tiro de su escopeta únicamente le agujereara la boca. Castigo divino o simple estupidez.
Como decía anteriormente, soy feliz en mi mundo, con mi rico café colombiano, con mis tostaditas de mermelada de frambuesa y con el cálido aliento de las hojas de los diarios recien comprados. Suerte que nunca saldré en uno de estos, soy demasiado vulgar.

17.6.06

Por treinta monedas, quizás menos.

Jugué a confíar en el ser humano, a darle todo y no esperar nada a cambio, una vez más me traicioné.
Y es que todas las señales me indicaban que aquel personaje me iba a dar por el mismo trasero literalmente hablando: su pícara sonrisa, sus efusivos abrazos, sus melosas palabras, sus billetes usados...
No caí en la cuenta de que la historia se repetía como siempre, siempre se repite, todo se repite, círculos viciosos infinitos que no dejan títere con cabeza.
Hablábamos constantemente, nos contábamos nuestras penas y creamos lo que parecía ser una gran amistad, luego daría buena cuenta de la artificialidad del asunto.
Llegó el momento tras el cual vi la luz, la luz de neón obviamente, la del Casino "Fleyterwood", mi gran perdición, una vez más.
- Diez mil, ruleta. Catorce negro.
- Gana la banca.
Derrotado, hundido, demacrado, pero libre una vez más...

22.3.06

El fin de la Guerra

Conocí cierto día a un muchacho muy joven pero poco inocente, corriendo por la pradera con un fusil en la mano.
- ¡La guerra ha acabado! ¡La guerra ha acabado!
[...]